Método · con las fuentes al final

Qué es la repetición espaciada

Repasar una palabra justo antes de que se te olvide fija el recuerdo mucho más que repasarla diez veces seguidas hoy. No es una opinión sobre técnicas de estudio: es uno de los resultados mejor documentados de la psicología de la memoria. Aquí está de dónde sale, con los números, y qué implica para aprender vocabulario alemán.

El problema: olvidas a un ritmo bastante predecible

Aprender una palabra alemana no es el problema. El problema es que dentro de una semana no estará. En 1885, Hermann Ebbinghaus se pasó meses memorizando sílabas sin sentido y midiendo cuánto retenía después; de ahí salió la curva del olvido, que tiene una forma muy característica: se desploma al principio y luego se aplana.

Lo interesante no es que olvides, sino cuándo. Si sabes que una palabra está a punto de caerse, puedes intervenir justo entonces. Y si la repasas en ese momento, la curva siguiente baja mucho más despacio.

Curva del olvido con y sin repaso espaciado Sin repasar, el recuerdo de una palabra cae casi a cero en unos días. Con repasos en los días 1, 3, 8 y 20, cada uno devuelve el recuerdo al 100% y la caída siguiente es más lenta; al cabo de 30 días queda alrededor del 83%. 0%50%100%01382030 días desde que la viste por primera vez sin repasar con repaso espaciado
La misma palabra, con y sin repasos. Cada punto azul es un repaso en el momento en que el recuerdo ha bajado a poco más de la mitad; después de cada uno, la caída es más lenta. A los 30 días la diferencia entre repasar cuatro veces en el momento oportuno y no repasar es prácticamente todo o nada. La forma de las curvas es ilustrativa: el ritmo real depende de la palabra, de ti y de cuántas veces la hayas visto antes.

Por qué espaciar gana a amontonar

Estudiar cincuenta palabras en una tarde y estudiar esas mismas cincuenta repartidas en dos semanas cuesta el mismo tiempo total. No dan el mismo resultado. A este fenómeno se le llama efecto de espaciamiento y es uno de los hallazgos más sólidos y más repetidos de la psicología del aprendizaje.

La revisión de referencia es la de Cepeda y sus colegas (2006), que reunió 839 mediciones de 317 experimentos publicados en 184 artículos. Su conclusión práctica: el intervalo entre repasos y el tiempo que quieres retener la información funcionan juntos. Cuanto más lejos esté el momento en que necesitas acordarte, más largos deben ser los intervalos.

No es «cuanto más espaciado, mejor». Al alargar el hueco entre repasos, el rendimiento primero sube y luego vuelve a bajar. Hay una distancia buena, y está antes de que se te haya olvidado del todo.

Y por qué recordar gana a releer

La segunda mitad del método es igual de importante y mucho menos intuitiva: el repaso tiene que ser un intento de recordar, no una relectura. Mirar la lista de vocabulario y asentir da una sensación estupenda de dominio que no se corresponde con nada.

El experimento clásico es de Roediger y Karpicke (2006). Unos estudiantes releían un texto varias veces; otros lo leían una vez y luego se autoevaluaban, sin corrección. El resultado depende de cuándo midas:

Prueba final a los…GanaLectura
5 minutosReleerPor eso releer parece que funciona
2 díasAutoevaluarseLa ventaja ya se ha dado la vuelta
1 semanaAutoevaluarse, con diferenciaQue es el plazo que de verdad importa

El método que mejor sienta a corto plazo es el peor a largo plazo. Por eso una app de repetición espaciada te pregunta en vez de enseñarte listas, y por eso conviene desconfiar de la sensación de fluidez mientras estudias.

Cómo se decide cuándo toca cada palabra

La versión de papel es el sistema Leitner (Sebastian Leitner, 1972): cajas de fichas que se repasan con frecuencias distintas. Aciertas una ficha y sube de caja, así que tardarás más en volver a verla; la fallas y vuelve a la primera.

CajaSe repasa
1cada día
2cada 2 días
3cada 5 días
4cada 2 semanas
5cada mes

Es un esquema típico: el número de cajas y su frecuencia varían según quién lo explique.

Las apps modernas hacen lo mismo con más resolución. Casi todas descienden de SM-2, el algoritmo que Piotr Woźniak diseñó para SuperMemo a finales de los años ochenta y que Anki popularizó: en lugar de cinco cajas fijas, cada tarjeta lleva su propio factor de facilidad, que sube o baja según lo bien que la recuerdes. Una palabra que se te resiste vuelve pronto; una que dominas puede no aparecer en meses.

¿Cuánto hay que espaciar exactamente?

Hay una respuesta con números. Cepeda y su equipo (2008) enseñaron datos a más de 1350 personas, hicieron un repaso tras un hueco de hasta tres meses y medio y evaluaron hasta un año después. Buscaban la proporción óptima entre el hueco entre repasos y el plazo hasta el examen:

Si necesitas acordarte dentro de…El hueco óptimo ronda…
1 semanaentre el 20 % y el 40 % del plazo (1–3 días)
unas pocas semanasen torno al 20 % del plazo
1 añoen torno al 5 % del plazo (unas 2–3 semanas)

La proporción se encoge cuanto más lejos está la meta. Para un examen dentro de un mes, repasa cada pocos días. Para hablar alemán dentro de un año, repasos cada dos o tres semanas bastan, y estudiar más a menudo no compensa el esfuerzo.

Cómo lo aplica Aleman 5000

Esta sección habla de nuestra propia app

Lo de arriba es investigación publicada que puedes comprobar en las fuentes. Lo de aquí abajo es lo que hace nuestra app, y lo separamos para que no parezca que la ciencia respalda a un producto concreto: respalda al método.

Si quieres control total sobre los intervalos —ajustar el algoritmo, crear tus propias tarjetas—, Anki sigue siendo la herramienta de referencia, y lo decimos también en nuestra comparativa.

Lo que la repetición espaciada no arregla

Fuentes

Preguntas frecuentes

¿Qué es la repetición espaciada, en una frase?

Un sistema que te vuelve a preguntar cada cosa cuando estás a punto de olvidarla: al principio muy seguido, y cada vez más separado a medida que la vas dominando.

¿Cuánto tiempo al día hace falta?

Poco y constante gana a mucho y a rachas: es justo lo que dice el efecto de espaciamiento. Diez o quince minutos diarios rinden más que dos horas el domingo, porque lo que importa es cuántas veces recuperas cada palabra en momentos separados.

¿Es mejor que las fichas de papel?

Es la misma idea, mejor administrada. El sistema Leitner ya hacía repetición espaciada con papel en los años setenta. Lo que aporta el software es llevar el calendario de cada palabra por separado, ajustado a lo bien que recuerdas esa palabra en concreto.

¿Por qué me pregunta palabras que ya me sé?

Porque el objetivo no es que las sepas hoy, sino dentro de seis meses. Una palabra que dominas reaparece con intervalos cada vez más largos; si sale muy a menudo, suele ser porque en algún repaso anterior la fallaste.

¿Sirve para aprender gramática?

Poco. Brilla con lo que es cuestión de recordar —palabras, géneros, plurales, formas verbales, expresiones fijas—. Las reglas se aprenden entendiéndolas y usándolas.